Un pueblo con “Progreso”

Capitán General Bernardo O’Higgins Córdoba

Capitán General Bernardo O’Higgins
por Daniel Martínez Llull

 

EL MOLINO HARINERO
El molino harinero “El Progreso” de Boiero Hnos., imagen de la pujanza de un pueblo en sus comienzos, fue motivo de orgullo para más de un habitante de Pueblo Progreso porque encarnaba a la industria de avanzada de la época y un futuro promisorio para la localidad.

Al llegar la Familia Boiero a Progreso adquiere una considerable extensión de tierras en el extremo Sudoeste del pueblo y en la segunda mitad de la década de 1890 encaran la construcción de un molino harinero que en la actualidad es recordado como “el molino chico”. Bajo la administración de Ramón Espelding esta industria comienza moliendo trigo de la colonia y campos circunvecinos. También la firma establece un almacén de ramos generales con cuyas mercaderías se le pagaba a los colonos la entrega anual de cosechas.

El molino procesaba a razón de 9450 quintales en 9 meses, los restantes tres meses del año no podía funcionar porque los motores a vapor utilizados para mover sus maquinarias eran empleados en la trilla. La producción anual de harina era de 5400 bolsas de 90 Kg. cada una y la ganancia que la venta de ellas dejaba a los Boiero les permitió construir otro molino de mayor capacidad, “el molino grande”. El mismo constaba de dos pisos y un subsuelo, y también funcionó una fonda que daba de comer a quienes participaban de la faena o, circunstancialmente, a quienes conducían los carros además del herrero, carpintero, mecánico, etc. que estaban en planta permanente a cargo del mantenimiento del molino. Todo un complejo industrial…

En esta oportunidad ya no se utilizaron los motores a vapor de las trilladoras para mover los mecanismos de molienda, sino que se trajo especialmente desde Esperanza (S.F.) un motor de dos cilindros con volante de tres metros de diámetro. Una odisea fue traerlo, recordaba Don Juan Vigna que había participado del traslado, porque el motor se transportó armado y varias personas se necesitaron para cargarlo sobre el carromato construido especialmente con ruedas de chatas y carros y sortear los inconvenientes del viaje.

Así transcurrió esta industria, a media máquina porque, según se comenta, tenía capacidad para duplicar o triplicar su producción con las instalaciones de su planta superior que nunca funcionaron. En 1925 Boiero Hnos. deja de explotarla al fallecer el cerebro de la firma, Alejandro Boiero, aunque tal vez hayan influido también las altas tarifas que por fletes cobraba el Ferrocarril Central Argentino lo que habría impedido al molino ampliar su radio de acción o bien exportar su producción. Cinco o seis años después lo adquiere la firma Bergia Hnos. quien ante la imposibilidad de hacerlo funcionar lo vende a una Compañía de Córdoba que remata todo y demuele el edificio en 1934.

La estrella del desarrollo se había apagado y otros vientos soplaban sobre Pueblo Progreso…

 

EL PASO DEL FERROCARRIL (1902)
Si bien el paso del ferrocarril a la vera de un pueblo era sinónimo de desarrollo para el mismo y su colonia, en el caso de Pueblo Progreso significó todo lo contrario. Ya para 1901 los agentes del F.C.C.A. venían comprando las lonjas de tierra por donde iban a pasar las vías y los lotes donde se asentarían las estaciones. Según la tradición popular, en los planes de la Compañía estaba el construir una estación frente a Pueblo Progreso pero, ante la negativa de los propietarios a vender sus tierras, debieron cambiar los proyectos. Los agentes de la Compañía Ferroviaria se dirigieron al Sr. Carlos Von Ifflinger quien accedió a donarles parte del predio donde poco después se asentaría la Estación Corral de Bustos.

Las vías pasaron a 2.000 metros del centro de Pueblo Progreso pero éste se quedó sin estación ferroviaria lo que, sumado al posterior cierre del molino harinero, significaría el truncamiento de una población que desde el mismo nombre estaba llamada a ser un polo de atracción en la zona.

El 3 de Febrero de 1916 surgió el Club Atlético San Martín. De entre los socios fundadores pudimos rescatar a Juan B. Bessone, Fernando Araya, Francisco Bessone, Luis Scarabelli, Jesús Gómez, Pablo García y Julio Cesáreo. Ya en sus comienzos el Club contó con cancha de fútbol que estaba instalada en un terreno cedido por la Sra. Micaela C. de Cesáreo.

Según algunas versiones orales, dos socios del Club Atlético San Martín mantuvieron una discusión que decidió a uno de ellos a fundar otro club. Lo cierto es que el 2 de Junio de 1921 nace el Lawn Tennis Progresista cuya Comisión Fundadora estuvo presidida por Luis Scarabelli. Y como no podía ser de otra manera, uno de los primeros pasos de la naciente institución fue hacer una cancha de tenis y de fútbol para lo que se echó mano del lote destinado a plaza pública que por esa época estaba desierto. Hacia fines le la década del ’30 la Municipalidad decidió darle a la plaza la función que le correspondía y el Club Lawn Tennis Progresista debió trasladar sus canchas a la manzana contigua hacia el Norte de la misma, la manzana N° 28

 

 

Primera Parte

Orígenes de Capitán General Bernardo O’Higgins

 

BIBLIOGRAFÍA NO CITADA EN LAS NOTAS AL PIE
BIBLIOTECA DE LA LEGISLATURA. – Memoria de las colonias del Departamento Marcos Juárez, Año 1898.
GOULD, Eduardo G. - Informe del Archivo Histórico “Mons. Pablo Cabrera” sobre el pueblo y colonia Progreso. – Inédito.

 

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