Saladillo: El Primer Emplazamiento

Córdoba Saladillo

por Carlos Foglia

 

Conocido históricamente como el Saladillo de Ruiz Díaz, este paraje tomó el nombre de sus dueños ocasionales. Antes de Don Andrés Ruiz Díaz, quien comprara esas tierras en el año 1700, tenían el nombre del “Saladillo de Pinto”, en virtud a Don Pedro Pinto, poseedor de estas tierras desde 1670 y que, azolado por la indiada, decide dejarlas al mencionado Ruiz Díaz.

 

 

Pero la existencia del Saladillo, como punto de referencia en las geografías y mapas de las colonias, se remonta al año 1545, cuando Don Francisco de Mendoza, dolido por la pérdida de su compañero Don Diego de Rojas en Salavina, pone su espada rumbo al sur desciende por el tercero –tan caudaloso que llega a compararlo con el amazonas y encuentra esta confluencia “con un riacho amargo bueno para pocas cosas”.
En 1573, Don Jerónimo Luis de Cabrera hizo su paso por este lugar buscando un puerto para su Córdoba recién fundada, y su estirpe conquistadora hace que prosiguiendo la ruta del Carcarañá, nombre que tomaban el Tercero y el Cuarto al unificarse, llegase por el Paraná hasta el fuerte fundado por Gaboto.

 

 

De Posta a Posta y Fortín

En 1780, el Virrey Vértiz dispone la creación del Fuerte del Saladillo a los fines de establecer un punto de resistencia al ataque indígena. Cinco años más tarde, su sucesor, Don Rafael de Sobremonte, en su paso por el Fuerte advierte las dificultades que se presentaban para atravesar el río en épocas de crecida por lo cual ordena la construcción
de un puente de madera sobre el trazado del Camino Real a la altura de esta población.

La presencia del indio y su constante ataque no tenía solución prevista y la desolación imperaba después de cada malón. A esta altura, el fenómeno de la fe cristiana se elevó por sobre todo dolor, por sobre toda impotencia. Aferrados a su fe católica, los habitantes de la posta construyeron varias capillas a partir del año 1786 que en varias oportunidades debieron volver a levantarlas desde las ruinas, con igual ahínco que en la adversidad, lejos de dilatar la fe, parecía acrecentarla.

Y fue desde la advocación a la virgen de Nuestra Señora de la Merced que en 1840 el Gobernador Manuel López “Quebracho” mandara a entronizarla con gran júbilo. En ese año, un Oficial del Ejército Español trajo desde el Perú una imagen de la Virgen y ordenó a unos amigos que su destino fuera el mismo que conserva hasta la actualidad. El Gobernador López fue incondicional benefactor de la Posta, al punto de dotarla en 1836 de un cuerpo de soldados a los que llamó “Los Dragones de la Guardia Nueva del Saladillo”.

Saladillo sufrió su último embate indígena a mediados del siglo pasado, soportando luego algunos ataques de huestes impuras formadas por gauchos alzados, indios y saqueadores de caminos. A pesar del olvido de los gobiernos, un grupo de fortineros heroicos capearon estoicamente la miseria y la vejación de sus familias en defensa de una porción de ínfima tierra estratégicamente ubicada en la frontera del sur.
En 1871, desaparecen las comandancias militares y la frontera se traslada al sur (en las líneas del fortín de Las Tunas).

 

Hacia la Fundación de la Villa

A partir del hecho mencionado anteriormente, con la población residente en el lugar, se crea una Villa en forma permanente que es la que sigue en pie hasta nuestros días. La misma se encuentra ubicada a 2800 metros al sud del emplazamiento anterior.
Saladillo es el pueblo más antiguo de lo que hoy conocemos como departamento Marcos Juárez. Como tal, adopta una forma particular de asentamiento de su población ya que una sociedad ocupa su territorito, respondiendo a objetivos básicos de explotación de los recursos naturales, de acuerdo a las propias necesidades de supervivencia y sobre todo de subsistencia

 

La Creación Jurídica del Hecho Urbano:
La Villa del Saladillo

Los conquistadores venían con instrucciones de como organizar la urbanización del continente que fueron luego traducidas en las famosas Leyes de Indias.

Estas normas muestran una preocupación específica por las circunstancias naturales del emplazamiento: agua, vientos, topografía, nieblas, asoleamiento, tierras para el cultivo. Esta interacción de elementos naturales proponía una estrategia de denominación sobre el territorio extenso donde la cuadricula “virtual” marcaba la diferencia con la naturaleza.

“Procuren tener el agua cerca, y que se pueda conducir al pueblo y heredades, derivándola si fuere posible para mejor aprovechamiento de ella, y los materiales necesarios para edificio, tierras de labor, cultura y pasto, con que excusaran el mucho trabajo y costas, que se siguen de la distancia. No elijan sitio para poblar en lugares muy altos, por la molestia de los vientos y dificultad del servicio y acarreo, ni en lugares muy bajos, porque suelen ser enfermos. Fúndese en los medianamente levantados, que gocen descubiertos los vientos del Norte y Mediodía. Y cuando hagan la planta del Lugar, repártanlo por sus plazas, calles y solares a cordel de regla, comenzando por la plaza mayor, y sacando desde ella las calles a las puertas y caminos principales y dejando tantos campos abiertos, que aunque la población vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma”. En 1871, se sanciona la primera ley destinada a fomentar la ocupación sedentaria del suelo.

 

 

 

 

 

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