Paladines de la Patria

Inriville Malvinas en mi pueblo

por Hilda Augusta Schiavoni

 

Jóvenes de Inriville participaron en la Guerra de las Malvinas dejando estampado en forma perenne su presencia en ese pedazo de Patria.
Volvieron y nos indicaron el valor de la Enseña Nacional y de todos los símbolos de la argentinidad.
Su integración en las Fiestas Cívicas nos recuerda a los que lucharon y se inmolaron en pro de nuestro territorio.

 

EX COMBATIENTES DE MALVINAS INRIVILLENSES

 

En 1994, durante la intendencia de Don Héctor Lattanzi, con motivo de conmemorar el 12º aniversario de la Guerra del Atlántico Sur se inauguró la plazoleta Islas Malvinas, sobre la Ruta 6, entre Laprida y Córdoba, .con el fin de dejar evidenciados el reconocimiento a los Ex Combatientes quienes junto a sus familiares descubrieron el pedestal con la figura de las Islas confeccionado por la Prof. M. Esther Borri y personal del Corralón Municipal.
Anualmente se rememora este acontecimiento con la presencia de autoridades.

El 10/04/01 el Intendente, Dr. Mario Bergoglio, eximió a los Ex Combatientes de Malvinas – Veteranos de Guerra, de la contribución que incide en el Comercio y la Industria y sobre los Inmuebles además del Registro de Conductor y Renovación Anual.

 

El Monolito con una plaqueta recordatoria de la Gesta de las Malvinas a la que se le grabó los nombres de los soldados de nuestro pueblo que combatieron en ella se autorizó el 02/08/02 al D. E. M. representado por el Dr. Mario Bergoglio a que se dispusiera construirlo en la Plazoleta Islas Malvinas.

Entre enero y marzo de 2010, durante la intendencia del Lic. Marcos Rodrigué, se reubicó el mástil con su pedestal adosado al plaquetero con grabado en vidrio templado de los nombres de nuestros héroes de Malvinas

 

 

Memorias de Gerardo Dezotti en cuanto a los días vividos en las Malvinas

 

Partida hacia las Malvinas: Gerardo Dezotti, siendo soldado, salió con sus 130 compañeros en un avión de la Armada Argentina desde Comodoro Rivadavia, el 01/04/82, a las 6 de la mañana,. Se dirigían a Puerto Argentino. Llegaron a la 9,30 h.

Objetivo: antes de subir al aeroplano le dijeron a él y a sus pares que “Iban a tener el orgullo de defender nuestra bandera” En realidad, los conscriptos creyeron que era una instrucción guerrera aunque portaban munición de guerra.

Pertrechos: Gerardo considera que iban bien armados ya que llevaban un fusil y cinco cargadores con 20 balas cada uno, es decir, tenían una capacidad de 100 tiros. En cada pecho portaban una granada. Aseveró que no sentía miedo.

Llegada: cuando el avión comenzó a carretear iban tirándose del mismo por miedo a que se produjera posibles combates. Por el medio de la pista venía el Jefe del Regimiento Coronel Mohamed Alid Sieneldin.
Los combatientes de Inriville, Adrián Rossi y Diego Morano fueron enviados a otro destino.

Les comunicaban que no debían preocuparse que ya en las Islas, todo estaba tomado.

Desde el Aeropuerto se dirigieron en un camión del Ejército a Puerto Argentino el cual dista 20 km. Iban alrededor de 300 soldados. También desembarcaron allí los que habían llegado en barco.

Panorama: había unos pocos prisioneros ingleses.
Gerardo fue parte del momento en que se arrió la bandera inglesa y se subió el emblema nacional argentino.
Cargaron las valijas del Gobernador de las Islas quien fue enviado a Uruguay.

Pobladores: estaban asustados, permanecían en sus casas y se manifestaban contrariados por la forma de tomar el Archipiélago. Ellos eran y se sentían ingleses.

Actividad: desde el principio prepararon sus posiciones en la zona del aeropuerto. Le comunicaron que a la hora de ocupar esas posiciones vendría personal más capacitado ya que no quedarían en ese lugar en el caso de que se produjera un posible desembarco.

Preparación: casi no tenían instrucción.

Juramento de la bandera: normalmente se hace el 20 de junio pero ellos la juraron en abril porque ningún soldado argentino puede combatir sin haberlo realizado

Refugios: durante todo el mes de abril mantuvieron esas posiciones y dormían en Puerto Argentino, en un colegio que estaba en edificación y luego pasó a ser el Hospital Militar argentino.
Los que estaban en zona de tierra permanecían en pozos de zorro, los cuales se cubrían con ponchos y la camuflaban.

Entre el 20 al 25 de abril los Ingleses tomaron las islas Georgias y Sanwich del Sur y en esa fecha los mandaron a tomar lugar en las posiciones preparadas en la zona del Aeropuerto. Ahí, a Gerardo le tocó en el espacio pedregoso y se cubrían con chapas, las apoyaban contra las piedras y las cubrían con arena y pasto. Las tomaban de un galpón que habían volado los ingleses en el bombardeo del 1 de mayo.

Convivencia de los soldados: tres conscriptos compartían todo con Gerardo. Hacían guardia doble de dos horas. Debían cuidar que no se dieran desembarcos y que no se tomara la casa del Gobernador de la Isla, el General Menéndez.

Situación de los soldados: Gerardo sufrió mucho frío, durante las guardias se mojaban porque lloviznaba todas las noches y los borregos mojados se hinchaban y producían la enfermedad llamada pie de trinchera. Dentro de la posición tenían fuego junto al cual se secaban y llegaban a quemar la ropa. Dormían vestidos, abrazados al fusil. Les servían todos los días guiso, cada vez era más acuoso, al fin era un líquido, como una sopa sin nada sólido. Desayunaban con mate cocido y en las últimas semanas lo hacían sin pan. El agua la tomaban de los huecos de las piedras que recibían el chisporroteo nocturno

Durante ese período bajó 13 kilos. Físicamente no podían soportar mucho.
Esta situación les llevaba a robar. Sineldin, dice Gerardo, nos trataba bien pero, recuerda que los cabos no los protegieron, no los cuidaron. Rememora que por haber hurtado una ración le pasaron corriente por los dedos a través de cables que la recibían de un viejo motor. A otros los estaqueaban toda la noche afuera o les hacían practicar salto rana y lo hacían sin fuerzas porque se caían por debilidad.
Ellos debían cuidar las raciones de alimentos que estaban a su lado. Cuando torturaban con corriente era porque querían saber quién había robado y eran todos.

 

Combate: cuando les tocó lidiar estaban en mal estado físico ya que padecían el pie trinchera, bajo peso y no tenían fuerza para caminar.

Bálsamo de la fe: Gerardo se aferró a Dios en todo momento. Rezaba de tres a cuatro rosarios por guardia. Estaba siempre con el rosario en la mano, sin embargo, aseveró que no sentía miedo.
Los sacerdotes argentinos los levantaban psicológicamente. Daban misa en un reparito y dice Gerardo, nos sentíamos mejor. Los clérigos sabían igual que nosotros.
La familia y los envíos: dudaban si sus seres queridos tenían noticias de ellos. De las cosas que les mandaban desde sus hogares recibieron muy pocas. Su familia despachó seis o siete paquetes y no percibió ninguno ya que quedaron en Comodoro Rivadavia y le fue entregado después que terminó la guerra.

Comunicación de parte de los soldados: nos reveló Gerardo Dezotti que escribió muchas cartas pero que ninguna llegó. Su familia receptó un telegrama que decía “Me encuentro formando parte de las tropas que están en Malvinas”

Conocimiento de la situación: solía el General Menéndez hablar con el General Galtieri para comunicarle que no soportaban más y le sugería que debían rendirse a lo que se le respondía que se debía aguantar.
En tanto, a los soldados se los mantenía engañados y les decían que estaban ganando.

Derrota: “Caímos prisioneros el 14 de mayo. A las 4 de la tarde informaron que se había firmado el alta al fuego. A partir de entonces no debíamos disparar.”
Quedaron cautivos dentro de la posición. Después de dos o tres días hicieron entrega de las armas las cuales eran arrojadas en montones. Las municiones y granadas las enterramos en pozos. Retornamos a la posición dos o tres días más y el 20 fueron caminando a Puerto Argentino que quedaba a 20 Km. en mal estado porque no podíamos caminar.
“Nos embarcaron en el “Noberland” y nos dieron poco de comer pero sólido.
Si uno tenía una conducta normal no pasaba nada pero, algunos robaban chocolates, cigarrillos…que dejaban adrede con el fin de tentarlos.”

Recuperación: llegaron a puerto Madryn y Gerardo fue llevado en ambulancia a Trelew ya que padecía pie de trinchera.
Desde Trelew a Comodoro Rivadavia se trasladaron en avión. Fue internado en un hospital militar donde le proporcionaron suero ya que procuraban enviarlos presentables a sus hogares.
Luego que les dieron de alta, las familias de Comodoro Rivadavia los invitaban a sus casas y les preparaban manjares que devoraban pero luego notaban que les hacía mal comer.
En aquel entonces no había celular y los anfitriones lo incitaron a hablar por teléfono a su familia. Se comunicó en Inriville por medio del aparato de Nelda Rinaldi (donde estaba el Hotel). Su papá no pudo emitir palabra y su mamá tampoco. Dialogó con su hermana y le dijo que estaba bien. Eso fue hacia el 25 ó 26 de mayo.
Control: después de tres o cuatro años los militares lo llamaron por teléfono para saber si estaba bien. Eso lo molestaba y asustaba porque temía que volviera a pasar algo igual.

 

Reflexión: “Estuve en las Islas desde el 2 de abril al 20 de junio.
Me quejo de que me llevaron engañado y de los maltratos.
Psicológicamente volví destruido”