Malvinas en Etruria

Etruria Malvinas en mi pueblo

por María Laura Manavella

Resulta difícil relativizar la importancia de Malvinas en la historia, la política y la cultura argentinas. En este sentido, Malvinas nos ofrece un hilo conductor para abordar distintas problemáticas, desde la historia del largo reclamo diplomático hasta una política de integración regional, pasando por las memorias en conflicto de la guerra, los modos en que fueron elaboradas en democracia las tragedias del pasado reciente argentino y los lenguajes de las distintas tradiciones políticas de nuestro país. Partiendo del reconocimiento de la fuerte presencia que tiene Malvinas en las culturas populares e incluso en las culturas juveniles, debemos repensar la identidad nacional y la ciudadanía en términos compatibles con la democracia y los derechos humanos.

Dado que la escuela es un espacio privilegiado para plantear estas cuestiones, debemos buscar juntos alumnos y docentes ese “hilo conductor” capaz de generar en el aula un espacio de discusión sobre nuestra historia y nuestro tiempo presente.
En las escuelas, las efemérides necesitan ser consideradas desde una perspectiva situada en el presente, como posibilidades para recuperar, resignificar y construir un legado renovado.

 

¿Qué pasó el 2 de abril?

El 2 de abril de 1982 tropas argentinas desembarcaron y tomaron el control de las Islas Malvinas. En esos días, en pleno contexto de terrorismo de Estado, se vivía una aguda crisis: tres días antes del desembarco, la CGT había declarado una huelga general bajo el lema “Paz, Pan y Trabajo” que fue duramente reprimida por la dictadura. En un primer momento, el desembarco en las Malvinas generó entusiasmo entre la población. Se organizaron movilizaciones y campañas de solidaridad. La prensa ofreció una imagen triunfalista que se mantuvo aun cuando el 1 de mayo comenzaron los bombardeos británicos. Un día después, el hundimiento del ARA General Belgrano clausuró cualquier expectativa de resolución diplomática del conflicto. Entonces, comenzaron combates por aire, mar y tierra que duraron hasta el cese del fuego, el 14 de junio. En la guerra murieron 649 argentinos. Más de 23.000 soldados, suboficiales y oficiales estuvieron en el teatro de operaciones. En una importante proporción, soldados conscriptos conformaron las filas del Ejército y la Marina; también existieron muchos casos de alistamiento voluntario. En homenaje a los muertos y los sobrevivientes, desde el año 2000 se conmemora el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”. La guerra representó un punto bisagra en la historia reciente. Muchas investigaciones la consideran el principio del fin de la última dictadura. Tras la recuperación de la democracia, la Reforma Constitucional de 1994 incorporó la Disposición Transitoria Primera, que declara imprescriptible el reclamo argentino de soberanía en las islas Malvinas, otras islas del Atlántico Sur y espacios marítimos circundantes, y ordena que el reclamo se realice siguiendo vías exclusivamente diplomáticas, de acuerdo con el derecho internacional. En los años de la posguerra, quienes pelearon en Malvinas tuvieron que organizarse para ser reconocidos socialmente. Mientras denunciaban un clima de creciente “desmalvinización”, sus demandas no conseguían respuestas adecuadas en el sistema de seguridad social. Muchos testimonios aseguran que los numerosos suicidios que se produjeron en este período obedecieron a este contexto tan crítico.

 

Malvinas en Etruria

La Ordenanza N° 443 sancionada el 13 de septiembre de 1999 decide denominar “Malvinas Argentinas” a una plazoleta ubicada en el Barrio Soria de la localidad de Etruria para realizar allí anualmente el acto que recordará la “reafirmación de la Soberanía Argentina sobre nuestras Islas Malvinas”, e instalar dentro de la misma un monumento en homenaje a los veteranos de dicha localidad.

 

 

 

 

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