Epidemias en la argentina

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por Alejandro Cagliero

PARTE 1 – Siglo XVI a Siglo XIX

Todos los portales de noticias de la Argentina y el mundo se encuentran enfocados en informar al respecto de las últimas novedades del brote de coronavirus. Si bien es cierto que las pandemias no son algo normal en la historia mundial, tampoco constituyen hechos únicos y excepcionales. En esta nota, destacaremos algunas de las principales epidemias que afectaron a nuestro país desde la llegada de los españoles hasta fines del siglo XIX.

 

La viruela (Siglo XVI a XVIII)

Paciente de viruela como se muestra en un grabado del siglo XVIII Fotógrafo: Pictorial Press

La primera enfermedad epidémica de la cual se tiene registros en nuestro país es la viruela. Se cree, por ejemplo, que en 1536 la avanzada española comandada por Pedro de Mendoza, que fundó la ciudad de Buenos Aires, se vio diezmada, entre otros motivos, por un brote de esta enfermedad. La misma, con el correr de los años, sería contagiada a los pueblos originarios que habitaban nuestro territorio, produciendo en ellos una elevada tasa de mortalidad debido a que sus sistemas inmunológicos no estaban preparados para defenderse de la viruela “exportada”.
Ya con la ciudad de Buenos Aires definitivamente instalada en las márgenes del Río de Plata, en 1588, su población sufrió un nuevo brote de viruela. En nuestra provincia, el primer brote epidemiológico ocurrió hace el año 1590, cuando dicha enfermedad se expandió desde nuestra ciudad capital hace el interior. La viruela volvería atacar al país en 1621, 1660, 1701, 1717. Esta enfermedad sería un dolor de cabeza para el país, hasta la introducción de la vacuna Jenner, hacia 1800, la cual redujo notablemente su potencial mortal. En 1980, esta enfermedad fue declarada como erradicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

 

El triunfo de la muerte, cuadro de Pieter Brueghel(1525-1569)

El tifus o fiebre tifoidea del siglo XVII

Ya en el siglo XVII, se produjo el primer brote de tifus, el cual se originó con la llevada de los primeros esclavos africanos al país. Esta epidemia afectó, principalmente, a Córdoba, Tucumán y Buenos Aires, en la cual murió el 50% de la población de la ciudad, que se estimaba en 1.400 pobladores.

La epidemia de cólera en Rosario (1867) y Buenos Aires (1870)

Transporte de enfermos (foto ilustrativa)

El cólera, proveniente de la India, fue introducido por los británicos hacia principios del siglo XIX. Nuestra naciente nación sufrió el primer ataque del cólera en 1818. Sin embargo, el más recordado, es el brote de 1867.
El 19 de marzo de 1867 el cólera comenzaría a expandirse por nuestro territorio y tendría a vilo al país durante casi tres años. Se cree que la enfermedad fue traída por los heridos argentinos que volvían de la Guerra del Paraguay, la cual finalizaría recién en 1870. Dentro de la cultura popular, se dice que el brote se debió a una proto guerra biológica, ya que las tropas paraguayas arrojaban a sus muertos por cólera al río Paraná para esparcir la enfermedad por la Argentina. Se cual fuera su causa, esta se expandió rápidamente por el país y la Argentina entró en estado de pánico. Las provincias suspendieron la circulación de personas, trenes y cargas. También se impusieron cuarentenas ,las cuales fueron inútiles debido a los escasos controles y medidas de salubridad e higiene que existían en la época. Se estima que en Rosario murieron cerca de 9.000 personas.
Si bien Buenos Aires pudo contener el brote de cólera durante una buena cantidad de tiempo, no puedo evitar la embestida final de 1870, la cual dejó entre sus muertos a Marcos Paz, quien era vicepresidente de la Nación y se encontraba ocupando el cargo de presidente debido a la ausencia de Bartolomé Mitre, quien se encontraba luchando en el Paraguay. Este brote dejó unos 900 muertos en la ciudad de Buenos Aires.

La epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires y Argentina (1871)

Hacia mitad del siglo XIX, la fiebre amarilla se volvió endémica en Buenos Aires y hubo brotes epidémicos entre 1852 y 1859, sin embargo, el principal se dio en el verano/otoño de 1871.
En dicho año, con el fin de la Guerra del Paraguay y el retorno de miles de combatientes, sumado a las malas condiciones de higiene de la ciudad, la falta de agua corriente y cloacas se produjo un devastador brote de fiebre amarilla.
El inicio oficial ocurrió el 27 de enero de 1871 cuando murieron tres personas en Buenos Aires en lo que hoy es el barrio de San Telmo. Hacia fines de febrero el total de muertos ascendía a 22. Sin embargo, a comienzos de marzo, la enfermedad cobró una virulencia y mortalidad insospechada llegando a producir 100 decesos por día. El pánico se apoderó de la ciudad y 150.000 de sus casi 200.000 habitantes abandonaron Buenos Aires y se instalaron en las quintas del norte de la ciudad y en La Recoleta, la cual se encontraba fuera de la capital en esa época. Buenos Aires quedó casi vacía y en cuarentena. Los diarios, excepto La Prensa y La Nación, dejaron de circular, se cerraron escuelas, bancos, comercios, tribunales y oficinas gubernamentales.
La ciudad cayó presa del pánico y el caos. Aumentó la delincuencia exponencialmente, el servicio médico colapsó y el contagio de la enfermedad continúo escalando durante todo al mes de abril. Debido a la cantidad de muertos, el Cementerio del Sur se colmó, obligando al gobierno provincial a comprar siete hectáreas y creando así, el Cementerio de la Chacarita. Se habilitó también un ramal especial del Ferrocarril Oeste para llevar los cuerpos a dicho cementerio.
A partir de mayo, con la llegada del frío, la cifra de muertos comenzó a descender y en julio ya no se registró ningún caso. Se estima que la fiebre amarilla en Buenos Aires mató unas 13.500 personas entre enero y junio de 1871, es decir, cerca del 8% de la población de la ciudad.

 

La peste bubónica de 1899

Palacio da Bolsa para protestar contra el cordón sanitario, una secuencia de la peste bubónica 1899 (APR)

La última gran epidemia que afectó a nuestro país durante el siglo XIX fue la de peste bubónica en 1899. El primer caso ocurrió en Formosa y luego hubo un segundo en Rosario. El presidente Roca dispuso el aislamiento de dicha ciudad del resto del país.
Rápidamente se ordenó el exterminio de ratas, las cuales eran el vector de la pulga que transmitía la enfermedad, y la epidemia se tornó controlable. A pesar de ello, en la ciudad de Buenos Aires fallecieron cerca de 500 personas.

 

 

 

 

Foto de tapa
Babel (detalle), de Luis Scafati. Abajo: El actor melancólico, serie de M. Vicente

 

 

Segunda Parte

Epidemias en la Argentina, parte II

 

 

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