El Trébol, Sus Orígenes

El Trébol Santa Fe

por Esteban Mario De Lorenzi

 

Preliminar

Lo que es hoy el distrito El Trébol se repartía hasta el 17 de abril de 1894 entre la jurisdicción Piamonte, al occidente, y Nueva Creación dependiente de San Genaro, al oriente. Cuando se crea el distrito, ya coexistían tres núcleos urbanos: Passo, Tais y El Asentamiento

 

Su nombre

Los británicos al trazar la línea férrea Cañada de Gómez – Las Yerbas fueron quienes nominaron a las estaciones ferroviarias que construían, que posteriormente dieron el nombre a sus pueblos. El nombre de El Trébol se debe a que es la flor nacional de Irlanda.

Hasta la mitad del siglo XIX no se detecta el afincamiento del hombre en la región donde luego se fundará El Trébol.

Todas las tierras pertenecían al fisco provincial, no existiendo en forma estable tribus originarias, como consecuencia de la falta de ríos o lagunas permanentes.

Surge el interrogante: ¿cuáles fueron las causas que demoraron la presencia del hombre en la explotación de estas fértiles tierras? Éstas se fundan en varias razones:

En primer término, aunque parezca insólito, antes de 1850 se tenía una idea radicalmente distinta sobre la calidad de estos suelos. El especialista Carlos Burmeister al recorrer estos lares sostuvo que las tierras de la región no eran aptas para el desarrollo del cultivo cerealero. Otro experto, aunque más optimista, las consideraba útiles siempre que se aplicaran fertilizantes, caso contrario solamente servirían para la ganadería. Incluso en 1862 el gobernador de Santa Fe, Patricio Cullen, eleva un informe al Ministro del Interior, donde le señala que las tierras del norte ofrecen condiciones agrícolas “difíciles de encontrar en la República”. En esa época la creencia generalizada sobre las regiones más aptas para el cultivo, aunque hoy nos sorprenda, las ubicaban al norte de la línea imaginaria Santa Fe-Córdoba. A principios de 1880 comenzó a desvanecerse esa errónea idea.

En 1883 el cónsul norteamericano informaba a su gobierno que los estudios de los profesores Girsebach y Doening habían refutado completamente la hipótesis que había sostenido Burmeister, señalando que estos campos eran “por lo menos tan favorables como el del lejano oeste en los Estados Unidos”.

En segundo lugar, otro obstáculo fue la lejanía de ríos navegables o caminos seguros que facilitaran el transporte y la comunicación.

Finalmente la tercera causa se debió también a la inseguridad personal. Basta con recordar solo algunos acontecimientos violentos ocurridos en la zona en que después se pobló El Trébol.

En 1873 Ana María Southam, decide conocer las tierras adquiridas, llegada a éstas, es asaltada y salvajemente asesinada junto a su padre por un grupo de gauchos matreros, que tenían su guarida en la zona de la Cañada de San Antonio, liderados por Belisario Ferreyra.

Otro hecho de violencia ocurre el 9 de abril de 1875, según lo informado el día después, por varios estancieros de la zona, mayoritariamente de origen británico, al Gobernador de la Provincia, que “indios o gauchos matreros” habían invadido las Estancias de “El Chirú” y de Blas Juárez “matando a veinte christianos y llevaron más de cien caballos”.

También evidencia de esta situación de inseguridad la nota remitida por el fundador de la Colonia La Piamonte (hoy Piamonte), agrimensor Julián de Bustinza, al Gobernador de Santa Fe, José Gálvez, el 14 de setiembre de 1886, en la que señala la imposibilidad de conseguir la radicación de colonos y vecinos por la inseguridad reinante.

No escapa a ese cuadro las maniobras criminales de Eugenio Llaguno, propietario de lo que fue posteriormente la estancia “Las Petacas”. Hombre de origen español, que se había instalado a mediados de la década de 1860, dedicándose a la cría de ganado bovino criollo. Al establecimiento se apersonaban compradores de la hacienda provenientes de Chile, Córdoba y Cuyo. Una vez pagado el precio de la compra y retirada las reses del campo por los adquirentes, el delincuente Llaguno que capitaneaba a sus peones, de la misma condición humana y ferocidad que él, procedían a seguirlos y durante la noche, en un paraje denominado monte Mendoza, provincia de Córdoba, situado a aproximadamente 15 kilómetros al oeste de la estancia, allí los asesinaba y traían de vuelta a la hacienda, para continuar con este delictivo procedimiento en otras oportunidades.

Un giro radical respecto al poblamiento de la zona se dio al momento de cambiarse los criterios sobre la fertilidad de estas tierras, comprobándose sus inmejorables condiciones que trascienden al mundo y especialmente a Europa; la proyección y posterior construcción del ramal ferroviario; y la mayor seguridad que comienza a darse, permiten un rápido y vertiginoso afincamiento de inmigrantes, fundamentalmente de origen italiano.

 

Primeros dos pobladores

Por resolución del gobernador Patricio Cullen estas tierras fueron mensuradas y subdivididas en suertes en su mayoría de cuatro leguas cuadradas (10.800 has.) por el agrimensor Cayetano Livi, en el año en el año 1864, que releva parte de los hoy departamentos San Martín y Castellanos. En lo que luego fue el distrito El Trébol, solo determina la existencia de dos habitantes: en el sector sureste señala por su apellido a un señor Chacón, y en el noreste a Ventura Suárez, en ambos casos no determina si estaban solo o con su familia.

 

Primeras Estancias

Por ley del 6 de marzo de 1863 se pusieron a disposición del Gobierno Nacional las tierras para el cumplimiento del contrato que éste tenía con la empresa Central Argentine Railway Limited. Se establecía en dicho convenio que la empresa recibiría como pago por construir la línea férrea entre Rosario y Córdoba una legua de terreno a cada lado de las vías y a lo largo del trayecto, salvo donde hubiera urbanizaciones, el Gobierno Nacional debía correr con los gastos de expropiación de los terrenos particulares que existían. Como compensación, la provincia, que se beneficiaba con el cruce del ferrocarril por su territorio, cedía a la Nación el producto de la venta de terrenos fiscales de su propiedad ubicados en los actuales departamentos San Martín y Castellano.

En 1866 la legislatura provincial autoriza al Poder Ejecutivo las ventas de tierras para cumplir con el convenio ferroviario, y aparecen la adquisición y radicación de las tres primeras estancias: “La Victoria”, “Las Taperitas” y los campos situados al este de las mismas, adquiridos al fisco en sucesivas compras por el doctor Marcelino Freyre.

Ello comienza a generar una incipiente actividad comercial, que da lugar al establecimiento de negocios para satisfacer las necesidades propias de las estancias. Para la compra de alimentos, vestimentas y demás utensilios, contaban con la pulpería de “Rolando y Bianchi”. Se instalan los primeros artesanos: Juan y Clemente Mitchell, padre e hijo respectivamente, con herrería y taller, y Rufino Zeballos, como pocero y alambrador.

En 1886 más de 58 personas trabajaban en la Estancia Las Taperitas, lo que hay que sumarle los que trabajaban en los otros dos establecimientos, de lo que no se tienen datos. El censo general de la provincia de 1887, respecto del Distrito Piamonte determina una población rural de 410 personas y de Nueva Creación, 404 habitantes, que gran parte están afincados en las estancias, que hoy corresponden a El Trébol.

Es preciso señalar que estas tierras no fueron conquistadas en demérito de los nativos, pues éstos no la habían poblado, como ocurrió en otros lares.

 

Primero colonos

En 1874 se radican en lo que es hoy el Departamento San Martín los primeros colonos inmigrantes, en su mayoría italianos, dando nacimiento a la primera colonia establecida en éste, que se transformaría en el pueblo de San Martín de las Escobas. A partir de la década siguiente comienzan a constituirse las distintas colonias que hoy configuran este Departamento.

Fracciones de las estancias originariamente de Marcelino Freyre al oeste y de la Estancia La Victoria al este, fueron adquiridos por la Compañía Argentina de Tierras e Inversiones, para proceder a su subdivisión y posterior venta a futuros inmigrantes. Arriban los primeros colonos en el otoño de 1888, los primos Bautista Maurino y Juan Maurino, oriundos de Barge, provincia de Cúneo, región del Piamonte italiano, luego de haber arrendado 110 cuadras cada uno, que se encontraban situadas al este de lo que hoy es la ciudad de El Trébol y luego adquieren las mismas. Ese año proceden, separadamente, a roturar sus parcelas para la siembra de trigo, que a la postre resulta la primera cosecha de este cereal. Su producido es llevado para su comercialización a Cañada de Gómez, con los mismos carros que seis u ocho meses antes les habían servido para llegar. Al año siguiente ya cuentan con el traslado ferroviario.

Posteriormente adquieren parcelas Antonio Simondi, Alfredo Carignano, Antonio Boggino y hermanos Zabena. Todas estas incipientes chacras se ubican también en el sector este. Al poco tiempo se suman nuevos colonos: Lorenzo y Mateo Boasso, Miguel Roccia, hermanos Lombardo, Domingo Fussero, Bautista Perona, Enrique Trossero, Jorge Depetris, Juan Genero, Antonio Magnano, Félix Garnero y Santiago Neirino, entre otros, también de origen piamontés.

Contemporáneamente, en 1889, el doctor Eduardo Passo, propietario de la Estancia Las Taperitas, comienza a impulsar el asentamiento en el pueblo que pretende fundar para generar un mayor núcleo urbano ante la construcción de la futura estación ferroviaria en el lugar.

 

El ferrocarril. El progreso

“El 15 de enero de 1890 un agudo silbido de locomotora y un blanco penacho de humo que poco a poco fue esfumándose en la azulada atmósfera” anuncia la presencia del tren que marcará un hito fundamental en el crecimiento y desarrollo de El Trébol. Al llegar a la estación, unas 60 personas esperaban en el andén a familiares y amigos inmigrantes con el propósito de establecerse. Se calcula que a esa fecha se computaban no más de un centenar de pobladores.

Lo insólito fue que la Estación Ferroviaria se ubica en el territorio que correspondió al loteo del Pueblo Taís, y no al de la Compañía de Tierras, que se encontraban al sur de éste o como lo pretendía el doctor Passo, al norte.

Su habilitación era el complemento que faltaba para que los frutos de estas fértiles tierras se ofrecieran al mundo. El ferrocarril significó el medio de transporte más veloz y seguro de aquellos tiempos, imprescindible para acercar maquinarias, semillas y demás insumos requeridos por los productores y habitantes, y luego, cumplido el ciclo, transportar la cosecha al puerto o a los molinos harineros.

Lo que trae aparejado, por un lado, la llegada de nuevos colonos para trabajar el suelo y posibilitar una mayor creación de riquezas, y por el otro, la radicación de numerosos comerciantes y artesanos que se instalaron para satisfacer las necesidades que generaba esa actividad.

El vital acontecimiento que significó el arribo del tren, a la postre fue reconocido, por decisión Municipal al establecer como la fecha de fundación de El Trébol el 15 de noviembre de 1890. Ello “sin desmedro ni menoscabo de los hechos anteriores y posteriores que en su compleja interrelación configuran el origen de la localidad, del entorno rural tributario del centro urbano y del distrito que establece los límites de su jurisdicción”.

 

Zona urbana de lo que hoy es El Trébol

En estas tierras, casi simultáneamente con la habilitación ferroviaria, había tres urbanizaciones continuas, que representaron otros tantos intentos poblacionales. Surgieron los trazados de Pueblo Passo en 1889, El Trébol en 1890 y Taís en 1892, aunque su reconocimiento oficial fue con posterioridad. La unión de estos tres pueblos se produce el 17 de abril de 1894 cuando, por decreto provincial, se establece la Comuna, bajo la única denominación de El Trébol, cuya jurisdicción, además de abarcar a los tres pueblos mencionados, se extendía por una colonia de 58.000 hectáreas.

El 30 de abril de 1897, la Comisión de Fomento decide abrir paso a un nuevo camino, que sirviera de unión a las poblaciones de “El Trébol” y “Tais”, para favorecer el viaje hasta la estación ferroviaria, que se denominó originariamente Boulevard Unión.

Posteriormente se da inicio, en 1905, a las ventas de terrenos deshabitados entre estos dos poblados con lo que se concreta la unión territorial de los tres pueblos. El Bv. Unión, terminó tomando el nombre de América, en calidad de su continuidad como arteria de la planta urbana. La realización de estas obras de ampliación facilitó el nuevo emplace de edificios públicos, para ser comunes a las tres comunidades originarias.

 

Primeros negocios y pobladores

Entre 1889 comienza a poblarse el futuro radio urbano. Jaime Moraga, ante del arribo del ferrocarril, era el encargado de llevar y traer la correspondencia desde Cañada de Gómez, que se recibían y entregaban en la pulpería de José Moriondo.

A partir de 1890 se radican numerosos inmigrantes que instalan sus comercios en los tres pueblos y arriban criollos para realizar tareas laborales. Al año del arribo del ferrocarril la población ascendía a casi 1.000 personas, entre la zona urbana y la rural que residían en las estancias.

 

Primeras Autoridades

El 8 de enero de 1892 se designa a Francisco Morales (h) como Comisario de Frontera y a Santiago Cueto como Comisario de Tablada. El 17 de enero de 1893 es designado el primer Juez de Paz, Fernando Bianchi y 26 de noviembre de ese año se inaugura el primer templo católico, nombrándose capellán al presbítero Domingo Losno. El 17 de abril de 1894 se crea la Comisión de Fomento, esto define, como ya se ha señalado, la conjunción Tais, Passo y El Trébol, bajo la denominación de éste último. El 5 de mayo, se designa la primera Comisión Comunal, presidida por Manuel Lozada, secundado por Miguel Bosio, como vicepresidente, y J. Guillermo Arguello, como tesorero.

 

Hoy

Se la declara ciudad en fecha 19 de octubre de 1984, siendo electo el 10 de diciembre de ese año, su primer intendente, el contador Ángel Rossi. Se calcula que cuenta actualmente con 14.000 habitantes.

Con esta reseña pretendemos homenajear a nuestros antepasados, pero sobre todo para que su ejemplo nos fije el sendero para seguir construyendo este “TREBOL”, cuyo nombre nos lo dieron los británicos, y que forjaron mayoritariamente italianos, españoles y criollos.

 

Bibliografía General:
  • El Trébol, Dinámica de un de un Pueblo. Capítulos de Rubén A. Pron y Esteban M. De Lorenzi. Ediciones de la Bandera Rosario.
  • El Trébol. Desde su fundación a nuestros días1890-1953. Juan C. Podestá y Alberto Aguirrezábal.
  • El Trébol. 75 años de Vida. Horacio Fernández Méndez. Establecimiento Gráfico de Rosario.
  • El Trébol y sus tiempos. Heriberto J. Maurino. Gráfica Integral El Trébol.
  • El Trébol Gringo. Esteban Mario De Lorenzi (inédito).
  • Ricardo Napp – “La República Argentina”.
  • La Pampa Gringa, Ezequiel Gallo. Industria Gráfica Ituzaingó, 1984.
  • Libro de la Estancia Las Taperitas confeccionado por Enrique Miles (inédito).

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