Colonia La Frora

Flora

por Tatana Gimbatti, Stella Maris Pittilini, Nansi Rovira y Alicia Striglio

 

Marco Histórico Nacional

“En el plano de la concreción de las políticas agrarias, los tres primeros años de la presidencia de Perón se caracterizaron por un fuerte impulso a la labor colonizadora.
En estos años, el Banco de la Nación Argentina, a cargo de las políticas de colonización continuó con la subdivisión de grandes latifundios. La mayor parte, ubicados en la región pampeana (Norte de Buenos Aires, Sur de Santa Fe Y Córdoba).La tan mentada “zona núcleo” se caracterizada por la calidad de sus campos.
Con la Ley 13.246/48 de “Arrendamientos y Aparcerías Rurales” se posibilitó que el pequeño arrendatario accediera a la propiedad de la tierra, con apoyo de una política crediticia de gran alcance, que permitía que llegara el crédito en tiempo y forma a sus manos.
En la región donde estaba ubicada la Estación Flora, se subdividió el establecimiento San Antonio de Magallanes, dando origen a la COLONIA “LA FLORA”

 

Organización de la Colonia

En la casa de la Estancia vivía Don Lovay, era el administrador de la Colonia.
Los colonos debían presentarle cada mes los recibos de pago de la cuota del crédito.
También controlaba si se cumplía el reglamento interno de la Colonia.

Algunas de las cláusulas del contrato eran:

  • Hacer el tambo hasta que terminaran de pagar el crédito.
  • Plantar eucaliptus, (se los mandaban por tren desde Buenos Aires).
  • La construcción de la casa respetaba un plano tipo.
  • La relación entre las familias debía ser cordial. Si había diferencias, podían hasta expulsarlos del campo.
  • Era obligatorio bañar a los animales dos veces al año con el fin de desparasitarlos y prevenir enfermedades.

 

 

Los colonos cuentan:

Un día soleado, partimos desde Saira entusiasmadas, ansiosas, expectantes, porque estábamos a punto de conocer de boca de sus primeros habitantes, la historia de Colonia La Flora.
Tomamos la dirección Oeste, luego de pasar frente al terreno donde estaba la Estación Flora, giramos hacia el Norte; continuamos en esa dirección hacia nuestro destino, con las ventanillas abiertas para respirar el aire puro del campo, y para que nuestros ojos disfruten intensamente de la visión serena de la naturaleza que presentaba, ese día, un panorama otoñal.
Abrimos la última tranquera que nos separaba de la casa de nuestros primeros entrevistados, un corto trecho y al fin llegamos.
Agradecemos a ellos y a las demás familias la amabilidad, el respeto, el interés, la predisposición para colaborar y sobre todo sus emocionados relatos de ese momento tan importante en sus vidas.

 

 

Familia Bruno

Doña Adelina tiene 94 años y una lucidez mental admirable, entre mate y mate cebados por su hijo Orestes, nos cuenta que vivían en San Antonio de Litín, pero el destino les tenía preparada una mudanza. Lo supieron el día que el nono Bruno, don Severino, fue al Banco de la Nación Argentina y el gerente le ofreció un crédito para comprar un lote en Colonia La Flora, (especialmente hacían la propuesta a familias con varios hijos varones).
La familia Bruno llega a Flora en 1949 con sus escasas pertenencias y un cúmulo de ilusiones.

“Trajimos las gallinas que pudimos, algunas las tuvimos que dejar porque dormían muy arriba en los árboles”, expresa doña Adelina, mientras su rostro se ilumina recordando esa época.
“Había tres lotes disponibles, el nono eligió el más cercano a la estación de trenes”, nos dice con un dejo de picardía y añade: “Nos quedaba muy cerquita para ir a tomar el tren, en un trotecito en sulky estábamos en la estación”

Actualmente viven en ese lote y en la casa construida en los orígenes de la Colonia, es una vivienda sencilla, cómoda, que todavía conserva la cocina a leña que convive con la pava eléctrica y la heladera, porque con el correr de los años le fueron incorporando los adelantos de cada época. Además está rodeada de un hermoso jardín del que, orgullosamente, se ocupa doña Adelina.

 

Familia Chiaramello

Aldo Chiaramello y su hermana Ercilia nos relatan que llegaron a la Colonia La Flora procedentes de San Antonio de Litín, en 1949, cuando él tenía 10 años y ella 17, acompañados de sus padres y hermanos.
En el año 1954 terminaron de pagar el crédito que, al igual que a los demás colonos, le había otorgado el Banco de la Nación Argentina, pasando así a ser propietarios de la chacra.

“Fue como si nos hubiésemos sacado la lotería” dice Aldo con una expresiva sonrisa.

La memoria prodigiosa de Aldo hace que evoque como si fuera ayer la llegada de cada familia y el origen de cada uno.

Cuando se subdividió el campo Magallanes, la familia Bonfil ya se encontraba en esta zona desde 1935. Estas dos familias trabajaban como empleados del Sr. De Lorenzi, (que por ese entonces era dueño del campo) por lo tanto, los Bonfil, fueron los primeros colonos en formar parte de “La Flora”.

Para ellos y todas las demás familias que fueron llegando comenzaba una nueva etapa en su vida, por eso las ilusiones eran comunes, como también la incertidumbre, sabían que debían recorrer un camino largo y arduo.
Ubicados en la periferia de la pampa húmeda con condiciones de la tierra poco favorable, se encontraron con campos abiertos a los que tuvieron que desmalezar y alambrar. “Los alambrados los hizo el Lungo Gatti, con alambres usados”– aporta Aldo.
A medida que llegaban y por un buen tiempo cada familia se acomodaba en los galpones de lo que fue el casco de la Estancia.
Hombres, mujeres y niños trabajaban desde el amanecer hasta caer el sol.

Aldo con un dejo de tristeza recuerda; “No teníamos ni un peso, siempre andaba descalzo”

Todo se hizo a pulmón, desde trabajar el terreno, hacer los corrales, las instalaciones del tambo, levantar el horno para hacer el pan, conseguir alimentos (Criaban gallinas, pavos, patos, hacían la huerta), ropa (la confeccionaban las mamás.) hasta construir su casa.
Así pasando los años y gracias a su trabajo constante y su vida de sacrificio fueron transformando el paisaje, aparecieron árboles, molinos, animales, tambos, cada familia pudo por fin tener su casa.

 

 

TRES FAMILIAS CONTINÚAN VIVIENDO EN EL CAMPO

 

Foto de portada

Chata en la que llegó a Flora la familia de Antonio García

 

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