Parada 159: Estación Leones

Córdoba Leones

por Margarita Mollar

Los comienzos

    Terminada la colonización ibérica, se inicia un largo proceso de colonización agrícola, que penetra con el trasmigrar de una copiosa masa étnica europea, dando origen a innumerables asentamientos, de gestión estatal o privada, y al posterior desarrollo de sus respectivos núcleos urbanos.
    Un ejemplo contundente son los creados por el Ferrocarril Central Argentino, a partir de 1870, alrededor de los cuales se instalan colonias que, más adelante, formarán una cadena de pueblos a lo largo de las vías férreas en Santa Fe y Córdoba.

La ubicación  y función de la Estación Ferroviaria, en la proyección de este nuevo medio de comunicación, es la de ser una célula de localización equiparable a la Posta del Camino de Gordillo, encontrándose múltiples ejemplos en que una estación o una posta, junto a la presencia de un puerto natural, han dado origen a una ciudad.

Siguiendo este esquema, la Posta Los Leones, sexto paraje en el camino de Gordillo, se convierte en 1866 -con el paso del  primer tren-, en la parada 159,  Estación Los Leones, por decreto del directorio de la empresa ferroviaria y autorización del Poder Ejecutivo. En 1867, uno de los ingenieros atestiguaba: “La estación  Los Leones está casi terminada, faltando algunos detalles en los andenes y casa para el jefe”.
    Se dice que Sarmiento, habiendo sido invitado para llegar por vía férrea hasta Fraile Muerto, en enero de 1870, decide prescindir del artículo “los”, dejándole sólo el nombre de “Leones”.

   Lo cierto es que la Estación Leones ya figura como una de las paradas del FCCA desde noviembre de 1866, según la Tarifa de Fletes de dicha empresa, en la que se fijan las condiciones de despacho y traslado de encomiendas para el tramo Rosario- Fraile Muerto, con los horarios de partida y regreso. Desde 1881, también aparece en los horarios de los servicios  de pasajeros para el trayecto Rosario-Córdoba, encontrándose asentados, desde 1883, el ingreso de encomiendas con productos de importación para residentes de esta región[i]

  En 1880, la Compañía de Tierras del Ferrocarril – “Land Investment Company”,  encargada de vender parcelas a los colonos-, ya había loteado y efectivizado operaciones en la Estación Leones, dándose inicio a la compra desenfrenada de tierras y, simultáneamente, a un proceso de modernización tecnológica derivado de la inversión de capitales.

No obstante, cuando Fray Mamerto Esquiú, misionando por esta zona, pasó por  Leones, en junio de 1882, esto era sólo un caserío-unos diez edificios y treinta ranchos rodeando la estación de ferrocarril-, con no más de 90 habitantes.

    La colonia recién comenzará a formarse después de 1886, fecha  en que se sanciona  la  Ley de Colonias en nuestra provincia, instrumento que impulsará y regulará dichos asentamientos.
    A partir de dicha fecha se aprecia  un notable incremento del afincamiento sedentario, fenómeno que continuará durante tres décadas, dando lugar a la formación de colonias y propiciando el desarrollo del ya existente- aunque débil y pequeño-, núcleo urbano esparcido a lo largo de las vías que, consecuentemente, irá multiplicando su población.

Núcleo un tanto atípico desde sus orígenes, pues no respetó los considerandos de la traza urbana de ninguna de las leyes de colonias existentes-  una plaza en el centro y los edificios públicos entorno-, sino que tomó como eje de desarrollo, proyección y expansión las vías de comunicación.  Patrón que replicará, décadas más tarde, con el paso del Macadán, para extenderse hacia la Ruta Nacional Nº 9, nueva vía de comunicación hacia los puertos.

   En 1886, se nombra la primera autoridad instituida, el subcomisario Diógenes Hernández. Por entonces, ya se contabilizaban varios almacenes y casas de ramos generales, con acopio de cereales, figurando en primera línea Benvenuto Hnos. fundada en 1884, Miguel Martigliengo y Juan Canale- que anexaría un importante Molino Harinero; dos hoteles para inmigrantes -Torino y Marconi-, y varias fondas con albergues completaban los servicios.

No existen datos sobre la existencia de escuelas con anterioridad a la creación de  una Escuela de Niñas y otra de Varones, entre 1885 y 1886, las que se fusionarán, en 1890, dando origen a la Escuela Fiscal Mixta, dirigida por la Sra. Ángela Ibazeta (2). Hasta entonces, la instrucción corría por cuenta privada y pocos gozaban de ese privilegio, deducible de los porcentajes del Primer Censo Infantil de Alfabetización.[ii]

  En 1893 nace la Sociedad Italiana Patria e Lavoro di Socorso Mutuo, la que incluye en sus servicios  enseñanza de  primeras letras en italiano; 1894 es el año en que se erige nuestro templo parroquial en honor a Nuestra Señora del Rosario (por entonces éramos una capellanía dependiente del Curato de la Asunción, Marcos Juárez).En 1895, se constituye la primera Comisión de Fomento y se nombra  Juez de Paz.
   Debo agregar que también había austríacos, españoles, franceses, irlandeses y argentinos, aunque en menor proporción, ingresando, a principios del siglo XX,  una considerable masa de migrantes- trabajadores golondrinas- desde el norte de la provincia, que terminarán afincándose.

La Oficina De Estadística y Censo informa al Poder Ejecutivo, en 1896, que “en la Colonia Leones habitaban unas 485 personas; en 1898 se contabilizaban 165 familias y 770 habitantes. Hacia 1900, alrededor de la estación, se habían establecido catorce colonias agrícolas de gran envergadura, con  unas 300 familias, la mayoría de origen italiano… “

 

  Debo agregar que también había austríacos, españoles, franceses, irlandeses y argentinos, aunque en menor proporción, ingresando, a principios del siglo XX,  una considerable masa de migrantes- trabajadores golondrinas- desde el norte de la provincia, que terminarán afincándose.
  La vida en la “laboriosa colmena de campaña” se desenvolvía con total tranquilidad, a pesar de la rigurosidad del clima, la dureza del trabajo y la exigencia de un denodado e ininterrumpido esfuerzo de sol a sol. La colonia se vislumbraba como un lugar próspero y promisorio para afincarse, que tentaba tanto a propietarios como a jornaleros, por la fecundidad del suelo, las cosechas inmejorables y copiosas, la abundancia de trabajo y su continuo crecimiento.

 Empero, la  laboriosidad de sus habitantes contrastaba paradójicamente con la precariedad de la villa,  totalmente supeditada al campo y en deplorable estado de abandono: sin  infraestructura ni servicios esenciales mínimos- como agua potable o electricidad-  y con paupérrimas condiciones de higiene y salubridad. Los continuos enfrentamientos entre jefes políticos, capitostes y punteros;  la presencia de truhanes y bandidos; la proliferación de garitos y casas de tolerancia, sumada a la falta de compromiso e inoperancia de sus autoridades para administrar y poner orden, lo sometían a padecer inseguridad y desprotección.
   Habían transcurrido diez años de la iniciación de la Villa, cuando un grupo de vecinos representativos de Leones se dirige por nota al entonces Ministro de Gobierno de la Provincia, Dr. Ponciano Vivanco, para solicitarle la creación de una Comisión de Fomento. Motivaba tal petición “el considerable y continuo crecimiento de la población- unos tres mil en la colonia más los de la villa-, el adelanto material, su desarrollo comercial e industrial “y la potencia de la clase trabajadora”; todo lo cual hacía necesario delimitar un centro poblacional- de reunión y aprovisionamiento-y poner orden en todo aspecto, es decir: regularizar la edificación, ocuparse de la salubridad y hacer transitables los caminos públicos, casi inexistentes, porque “el tráfico entre el pueblo y sus 14 colonias circundantes era intenso y muy importante”. También le solicitan la creación de un Juzgado de Paz, con carácter urgente.
Entre 1895 a 1916, se realizan denodados esfuerzos en pos de una organización institucional. A la Primera Comisión de Fomento, le sucedieron, infructuosamente,  catorce Comisiones Administrativas.
   En 1906, encabezados por Juan Canale, los lugareños consideran indispensable constituirse en Municipio, en el marco de la Ley de Municipalidades, según lo establecido por la Constitución Provincial, dado al aumento siempre creciente de la población, pues creen que esto les otorgaría la autoridad necesaria para ejercer gobernabilidad , permitiéndoles ajustarse en todo a las necesidades imperiosas del pueblo.
  En base a los datos enviados, el Gobernador Vicente Olmos, fijó los límites de la localidad de Leones cuyo “…punto céntrico, seria la Estación del mismo nombre y desde allí cinco kilómetros a cada uno de los puntos cardinales-norte, sud, este y oeste-, dentro de los límites de la pedanía Espinillos, quedando determinada su población en 1.700 habitantes, según el cómputo hecho por la Dirección General de Estadística”.
   Finalmente, y superando múltiples escollos, el 3 de julio de 1916, surge el  primer gobierno municipal, democráticamente electo, liderado por Don Ramón Celso Infante, quien ocupará el cargo durante tres períodos consecutivos (1916-1925).
   Orden y Progreso caracterizan la gestión de  nuestro primer intendente quien, ni bien asumido, da a conocer la Primera Ordenanza General de Impuestos, instrumento legal que organizará y regulará la vida cotidiana de sus pobladores.

   El progreso llegaría con la extraordinaria y copiosa obra pública- urbanización, construcción y vialidad –que, junto a la incorporación de los avances tecno-mecánicos, redundará en un significativo aumento de la producción.
  La fundación de instituciones prestigiosas- en lo deportivo y cultural-, y la aparición de importantes y respetables firmas industriales y comerciales, junto a asociaciones cooperativas, marcarán el pulso de la promisoria población que presenciará la conformación del entramado institucional y sociocultural en las primeras tres décadas del siglo XX.

 

   A Ramón Infante le sucedieron Don Santiago Godino (1925-1928) y Don Fernando F. Igoillo (1928-1930). Ellos fueron, mancomunadamente, los artífices de la diagramación del pueblo tal como lo conocemos y los responsables de convertir  a la desordenada tierra de nadie en un lugar próspero, respetable y digno para instalarse y proyectar un futuro.

 

El origen del nombre

   Varias son las versiones que nos han llegado por trasmisión oral sobre el origen de nuestro nombre. Relatos anecdóticos, muy pintorescos, por cierto, pero imposibles de comprobar, si lo que se busca es veracidad con rigurosidad histórica. Por ende, desde este punto de vista, debieran ser considerados tan sólo atractivas leyendas.
   Solía comentarse que a todo aquél que se aventurara por estos caminos de Dios, se lo “corajeaba a lo lión”- dado a los peligros a que se exponía. Por su parte,  el historiador Luis Altamira atribuye el nombre a la existencia de leones americanos, probablemente pumas hambrientos, que habrían atacado, en varias oportunidades, a las cuadrillas de obreros de la empresa del Central Argentino, especialmente en horas de la noche.
   Se especulaba también que por estos lares podría haber existido un paraje muy precario, que servía de descanso y refugio a quienes, transitando el camino de Córdoba a Rosario, tomaban un desvío para evitar toparse con malones de nativos. Legendaria versión que la Sra. Emma Hernández de Ayala escuchara de sus mayores,   y estos, a su vez, de sus antepasados, e hiciera llegar a diversos medios de prensa.

“Don Celestino Hernández, tucumano, propietario de una tropa de carretas, narraba que en su juventud, siendo mayoral de las diligencias de Don Timoteo Gordillo, había escuchado, en más de un fogón criollo, relatar cómo por 1835, una tropa de carretas que iba a Rosario, proveniente del Tucumán,  prevenida, en cercanías del Saladillo,  del posible ataque de un malón, desvía su curso, alejándose más al sur del Camino Real, hasta dar con una tapera. Que dicha tapera, protegida detrás de una laguna y rodeada por un zanjón, para impedir el paso de los aborígenes, pertenecía a un criollo valeroso y aguerrido, Don Juan de la Cruz León, que vivía junto a sus hijos. Astuto, audaz y muy valiente, este gaucho  salvó a toda la tropa de carretas cuando, en efecto, se produjo el ataque.”

 

  Décadas más tarde, ese legendario paraje, conocido como “la tapera de Los Leones”, fue usado como parada oficial de descanso y recambio por la empresa nacional de “Mensajería Argentina” de Juan Rusiñol y Joaquín Fillol- que toma ese recorrido para ganar tiempo y acortar ruta-, y erigido como la Sexta Posta del nuevo trazado del Camino de Gordillo, a partir de 1860.( ver mapa )
    Es menester no confundir la tapera con la posta; se debe aclarar que la supuesta tapera de Los Leones, de haber existido, podría haberse encontrado en el Barrio Sur, no pudiéndose precisar si estaba situada detrás o delante de los ex talleres Rosso- Leones, entre las calles Central y Bouquet; la posta,  por el contrario, es un hito concreto, que aparece señalizado en el mapa del Camino de Gordillo, situada a unos cincuenta metros más al norte de la estación, sobre el actual boulevard Colón, en la zona ocupada por la Oficina de Tránsito y Juzgado de Faltas.

Durante la Intendencia del Dr. Amadeo Bertini, por nota del 14 de septiembre de 1942, se solicitó al Departamento de Publicidad del F.C.C.A  se expidiera sobre la  razón del nombre Leones. Las autoridades de dicha empresa respondieron por nota del 18 del mismo mes y año que: “se dio el nombre de Leones a esa población en honor al combate de la Cañada de los Leones,  que contra los aborígenes tuviera lugar en octubre de 1857, en la inmediaciones de Melincué.”[iii]

Dado que en el Proyecto de Organización Nacional, era común bautizar parajes, lugares, poblaciones y calles con nombres que rememoraran hechos de la gesta nacional- lo que se demuestra con el nombre original de las calles de nuestro pueblo-, considero que ésta es la versión más adecuada.

 

(i) Tarifa de Fletes del FCCA, vigente desde del 13 de noviembre de 1866, publicada por el diario rosarino “El Independiente”, diciembre de 1866, Sección: Avisos Clasificados; Horarios del FCCA 1881-1883; El Independiente, marzo 21, 1883. (ver pagina 21 y pagina 23)
(ii) Decreto Nº 6, el 20 de febrero de 1890 en Censo de Colonias, 1890 y Primer Censo Infantil del Alfabetización de la Pcia. de Córdoba, 1889.
(iii) La laguna Los Leones, en las inmediaciones del Fuerte homónimo, estaba situada a la vera del Antiguo Camino del Medio, entre Melincué y Chañar Ladeado (Santa Fe).