Más allá de Tortugas… el arroyo

Santa Fe Tortugas

por Daniel Perazzo

 

El sol siempre fue el hacedor de buenas nuevas, y en la historia, como en la vida misma, un testigo presente, a la hora de dar luz a estos territorios, como posible centro de civilización. En los comienzos de ese trajinar aparecen inigualables momentos de una historia común, de todos, donde se vuelven protagonistas los indios, las postas, el tren, los primeros habitantes, el campo, los barcos…

Los verdaderos dueños de esta tierra, que en un comienzo no tenía límites establecidos (por donde deambulaban vizcachas, ñandúes, perdices y después era común encontrar ganado cimarrón), fueron  los “Querandíes”, cuyo nombre significa “hombres con grasa o gente que come grasa de pescado”.
Los Querandíes eran un pueblo nómade, una de las ramas de los Pampas, pero con una clara diferencia, no eran bravos y no mataban por gusto, como los anteriores, que tenían un fin bien determinado, saciar su espíritu de muerte.
Sus costumbres,  estaban bien definidas y se parecían mucho a las de los Charrúas: vivían en la Región Pampeana, al sur del Desmochado (nombre con que habían bautizado al río Carcarañá), en las llanuras de Buenos Aires y Santa Fe, casi siempre a la vera de algún río, lago o arroyo (como el de las Tortugas), donde crecía una especie de juncos llamados “totoras”, por lo tanto, eran también diestros pescadores que aprendieron a construir sus propias canoas y a transitar esos cursos de agua con gran habilidad.
Vestían el típico manto del cazador, con el pelo hacia adentro; se protegían con simples para-vientos hechos con palos y cueros cuando mudaban el campamento. A veces usaban las cuevas como refugio y, en el acto solemne de la caza, utilizaban el arco, la flecha y las boleadoras, como también sus manos, cuando solían dedicarse a la recolección de frutos de los alrededores, donde se establecían transitoriamente. Montaban como héroes sin destino los caballos por ellos domados, y siempre disponían de gran cantidad de alimentos, ya que, por orden de jerarquía, primero comían los hombres y después las mujeres y los niños en partes proporcionales. Se sentaban en canastilla en el suelo y los más chicos, aprendían las historias ancestrales, contadas por los sacerdotes o chamanes, quiénes a su vez interpretaban los fenómenos. En las ceremonias de enterrar a sus muertos,tenían clara preferencia el pasaje de niña a mujer, los hombres guerreros, los antiguos fundadores de raza, los maestros y los fallecidos recientes.
A fines del siglo XVII se produjo el otorgamiento de tierras pasando a ser gran parte de este territorio de Don Francisco Vera y Mujica quien, al morir, se las hereda a su hijo Antonio, que decide venderlas a la Compañía de Jesús de Santa Fe en el año 1719. En 1767, Carlos III expulsa a los jesuitas pasando los terrenos a ser propiedad de la Junta de Temporalidades.
Como era de esperar, con el pasar de los años, las tierras sustraídas a sus verdaderos dueños aumentaron a medida que las expediciones y el peso de la espada, primero, y las armas de fuego, después, fueron obligando al indio a retroceder, llegando con el correr del tiempo hasta el Arroyo de las Tortugas.

En 1856, los empresarios Juan Rusiñol y Joaquín Fillol, solicitaron al Gobierno Nacional, la concesión exclusiva para construir puentes y establecer postas de estaciones en el tramo Rosario – Córdoba, abriendo el camino en línea lo más recta posible, pasando por un lugar denominado “Los Desmochados” y también, por el paso de “Las Tortugas” (como se lo llamaba en un principio). Vencido el contrato con estos nobles señores, la concesión se acordó a la firma Timoteo Gordillo & Cía., donde al mensurarse los terrenos, se instalaron tres postas. La tercera se dispuso emplazarla a la vera del “Arroyo de Las Tortugas”, cerca del antiguo paso de “Las Pencas” y se la denominó “Tres de Febrero” (lugar que se hallaba a dos leguas al norte de la actual población, junto al antiguo camino que venía desde la “Posta de las Totoras”, pasando por la de “Cañada Pareja”, terrenos en la zona rural norte del Distrito Tortugas, casi en el límite con la localidad de Montes de Oca).

En el año1862, durante el período presidencial de Bartolomé Mitre, se crea el Distrito Tortugas, constituido por unos parajes del mismo nombre, donde no había determinación de superficies; no se efectúa mediante una disposición expresa, sino al designarse la primera autoridad al frente de la posta y de esa vasta zona, con motivo del paso del nuevo camino trazado entre Rosario y Córdoba, que reemplazaría al que antes se transitaba por Esquina y Cruz Alta. Este primer cargo, de “Celador autorizado”, recayó en la persona del Mayor Marcos Sierra, cuyo nombramiento se hizo efectivo el 28 de julio de ese mismo año, por orden del entonces, Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Don Patricio Cullen, siendo el 23 de octubre de 1863, reemplazado por el Sr. Santos Valdéz.

¿Cuál era la función de estas primeras “autoridades del orden”? Garantizar la vida y propiedad de los vecinos de esta provincia, atropellada en esta parte por vagos y malhechores que robaban y tenían en constante inquietud a ese vecindario, como así también, revisar guías, pasaportes y credenciales que justificaran el pleno dominio de la propiedad.
En 1867, al realizarse la división general de la provincia en distritos, se le dio su concreta delimitación al perteneciente en Tortugas, el que contaba con ciento sesenta y dos habitantes, según el Censo de 1869.

Otra versión dice que, los orígenes de Tortugas, pueden estar situados en una venta de terrenos, efectuada en la Plaza de la Cruz Alta, que después darían origen, en el año 1850, al nacimiento de la estancia “La Victoria” – denominada después, “San Guillermo”-, que fue la primera avanzada de la colonización en los campos al sur de la “Posta de las Tortugas”. Estas tierras, mucho antes de la fundación del pueblo y colonia, pertenecían a uno de los tantos latifundistas criollos de aquella época, el cual se llamaba Francisco Barrios y se dedicaba a la cría de ganado cimarrón, quién al fallecer, lega este latifundio a sus herederos, los Casas Duchenois, después Achával, hecho que se produce después de la Confederación, allá por 1.863. La confusión puede venir, a raíz de que, cuando se realizó el Primer Censo de la Provincia de Santa Fe, arrojó que en las zonas aledañas a la estancia se había levantado una pequeña colonia, formada por seis rancheríos que habitaban criollos, indios, mestizos y gringos, en las que vivían Sixto, Ramón y Froylan Ponce; Manuel Centeno; José Foves; Loreto Zárate; Justo Peña y Ramón Esquivel.

Cuando se comienza a proyectar el tendido del camino de hierro, la línea Rosario – Córdoba, por la Empresa del Ferrocarril Central Argentino, desaparece la carrera de postas, significando el nacimiento de colonias y pueblos marginales a las vías férreas. El primer tramo inaugurado es Rosario – Tortugas, se habilitó al servicio el 1 de mayo de 1866 y el siguiente, Tortugas – Bell Ville, antigua posta llamada Fraile Muerto, tan solo cuatro meses después, el 1 de septiembre de ese mismo año.
En este contexto histórico, se inicia una nueva etapa para esta zona, no solo por lo que significaba el paso de esta importante obra, sino porque esta empresa contaba con una compañía destinada a colonizar las tierras adyacentes a la vía, que consistía en una legua a cada lado y que los gobiernos de Córdoba y Santa Fe estaban obligados a transferirle.

En 1869 se funda en esta región Roldán y Carcarañá, y en 1870, el 12 de marzo del mismo año “Tortugas” (según Decreto Nº 2154, de fecha 8 de septiembre de 1.870, en el Ministerio de Gobierno de la provincia de Santa Fe). La colonia fue la primera de las que sucesivamente se formaron en la provincia de Córdoba. Esto explica que la mitad pertenezca a Santa Fe (Km. 114 al 120) y la otra parte a Córdoba (Km. 121 al 131), llegando hasta las mismas puertas de la Posta Espinillo (hoy ciudad de Marcos Juárez). Las dos se encontraban separadas por el Arroyo de Las Tortugas.

 

En marzo de ese año, llegó de Europa la primera remesa de pobladores compuesta por familias de La Lombardía y Piamonte, dos provincias al norte de Italia, repitiéndose otra oleada en octubre. Se cuenta que en la comarca no había más edificio que una buena casa de administración y cinco casitas de adobe. El 1 de julio de 1.872, año en que el Congreso Nacional dicta la Ley General de Ferrocarriles Argentinos, se vendió el primer terreno, siendo adquirido por el Sr. Manuel Araya, por la suma de cincuenta pesos fuertes, hombre de profundos principios e hijo de Reyes Araya, figura destacada en tiempos de la Confederación Argentina.

En 1.873, en el pueblo, se encontraba una casilla de parada de tren del otro lado del puente, hasta que, en 1.876, se construyó la estación en el lugar actual, contando el sistema ferroviario de ese entonces, con dos enormes privilegios, que permanecen hasta nuestros días, ser punto de llegada de la doble vía y poseer una de las pocas mesas o plato giratorio, desde donde el tren podía dar la vuelta e iniciar su regreso, como así también, hacer trasbordos de cereal.
El 12 de Julio de 1887, las autoridades policiales, para mejor administración, resuelven subdividir los departamentos de la provincia, señalando los límites que debían corresponder a cada distrito de campaña, para lo cual se podía proponer a un subcomisario, ya que inicialmente nuestro pueblo había pertenecido a los departamentos de San Jerónimo y después a Iriondo, con distrito Tortugas. Tres años más tarde, en 1890, nuestro querido pueblo pasó a ser integrante del departamento Belgrano, junto a los albores de la reorganización del país.
Tortugas había iniciado un camino de prosperidad, y junto al pueblo, siempre el arroyo a la par, constituyéndose en un factor de avance y retroceso, ya que sus constantes crecidas o inundaciones, en muchas oportunidades, tuvieron en vilo a la población, negando el añorado crecimiento, como la instalación del sistema ferroviario, que después trasladaría la empresa a Cañada de Gómez. Con el paso de los años surge un período de crecimiento, forjador de su verdadera identidad, el pueblo comienza a despegar y da lugar al inminente nacimiento de instituciones, que marcaron la vida social de la población: el ferrocarril, la comuna o Comisión de Fomento, la policía, el correo, las escuelas (urbanas y rurales), la biblioteca, los diferentes cultos, cooperativas, los comercios; también se crean las asociaciones, surgen los clubes, los bomberos y los centros de diversión, organismos paralelos a la instalación de oficinas públicas y servicios generales, en todos ellos, con grupos de personas que hicieron con su trabajo al engrandecimiento de la comunidad.
¿Qué nos ha brindado Tortugas para compartir? Muchos interrogantes sin respuestas… como la pérdida de un cofre repleto de oro durante la escapada del Virrey Rafael de Sobremonte a Córdoba, cuando los vaivenes de las Invasiones Inglesas eran un hecho; el convivir con los indios y arrebatarle esa tierra, que en verdad era suya; el rapto de una cautiva que da origen a la construcción de la iglesia; gringos que cedieron su vida tras ir por un sueño; el florecer de grandes estancias y el mirar la vida de otra manera; un constructor que dejó obras monumentales; los indicios de un puente y el primer cobro de peaje; una joven que no pudo ser reina; paisajes, lugares, personajes, verdades, que se perdieron en las huellas de una historia, que siempre fue la misma, la de otros, la de muchos, la de todos…

 

 

BIBLIOGRAFIA DE CONSULTA ACTAS DEL CABILDO DE SANTA FE.

ACTAS DEL CABILDO DE SANTA FE. Archivo General de la Provincia. Consulta realizada en el mes de septiembre de 1990.
PERAZZO, Daniel José. “Tiempo de Recuerdos” (Historia de Tortugas. 1.870 – 1.993). Primera Edición: Imprenta Mario Bonavía, 22 de octubre de 1993, General Roca (Córdoba). Segunda Edición; Imprenta Maple, 22 de octubre de 2013, Rosario (Santa Fe). Tortugas (República Argentina).
PERAZZO, Daniel José. “La Victoria” o “San Guillermo de Achával”. Un sueño histórico del pueblo y colonia de Tortugas”. Ponencia presentada en “Jornada de Historia del desarrollo Urbano y Rural en la Antigua Jurisdicción del Departamento San Jerónimo (actuales Departamentos San Jerónimo, Iriondo, San Martín y Belgrano)”. Organizada por la Municipalidad de Coronda, Secretaría de Cultura y por el Museo Municipal “José Manuel Maciel” el 25 de junio de 1.994. Tomo II. Coronda. Santa Fe (República Argentina). Año 1.997.
PRIMER CENSO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE. Levantado los días 6, 7 y 8 de junio de 1887, bajo la administración del Dr. José Gálvez.
Testimonios orales cedidos de manera desinteresada.