Los caminos de nuestra región

Caminos y Pueblos

por Mario Bonavía

 

En el mapa que enmarca este artículo podemos identificar los dos caminos importantes que atravesaban nuestra zona antes de la colonización: el “Camino Real”, al sur, y al norte el “Camino de Gordillo”; el resto sólo eran huellas transitadas por los pocos habitantes de esta región y también por los aborígenes.

EL CAMINO REAL

En la zona que estamos tratando, este camino se extendía siguiendo el cauce de los ríos Carcarañá y Ctalamochita (Río Tercero). Como era común en esa época, las postas estaban situadas a unas 4 ó 5 leguas unas de otras, a fin de no forzar los caballos, bueyes y mulas utilizados en las carretas, diligencias y otros carruajes que lo transitaban y para dar descanso a los pasajeros. Partiendo desde el este hacia el oeste podemos enumerar las de Gallegos, Arequito, Guardia de la Esquina, Cruz Alta, Cabeza del Tigre, Lobatón, Saladillo, Barrancas, Sanjón y Fraile Muerto. Algunas de ellas fueron convertidas en fortines para defenderse de las incursiones de los aborígenes. También, alrededor de las mismas se fueron construyendo poblaciones.
Ese camino construido por la necesidad de unir Buenos Aires con el Alto Perú, en los albores de la colonización española, en el siglo XVII, vio pasar la mayoría de las tropas que actuaron en la independencia y las luchas intestinas, a los servicios de Correos y Mensajerías que mantenían informados a las autoridades y habitantes, como así también a la mayoría de los personajes de esa época, tales como clérigos, militares, políticos, diplomáticos, científicos y habitantes comunes que tenían necesidad de desplazarse entre las distintas poblaciones; varios son los libros escritos por viajeros que lo transitaron, relatando las peripecias que tuvieron que sortear, debido a la precariedad del sistema.
En 1762 se dicta una Ordenanza Real que establece oficialmente la localización y condiciones de las postas y caminos como así también de los correos.
Con la llegada del ferrocarril, fue declinando su utilización hasta que finalmente se lo dejó de utilizar, desapareciendo en la mayoría de su trayecto, como consecuencia del paso del tiempo, no conociéndose en la actualidad su exacto trazado, en la mayoría de su recorrido.

 

EL CAMINO DE GORDILLO

Este camino, llamado también “Camino del Norte”, fue diseñado y construido por Timoteo Gordillo, hombre de negocios, emprendedor como pocos, considerado pionero del transporte de pasajeros en la República Argentina. Nació en Malligasta (La Rioja) en el año 1814 y murió en Buenos Aires en 1894.
En sus Memorias relata: “…Solicité del Congreso [de la Confederación Argentina] que me dieran gratis terrenos fiscales entre las Provincias de Santa Fe y Córdoba para hacer un camino postal directo que uniese a Rosario y Córdoba, con estaciones cómodas para los pasajeros de cuatro en cuatro leguas; hacer pozos represas donde no hubiera agua, levantar fortines para la defensa contra los indios y otras medidas precaucionales contra los peligros que en esos caminos había…”

                Así fue cómo construyó el llamado “Camino de Gordillo”, el que partiendo desde Rosario pasaba por Carcarañá, Leones, Fraile Muerto (hoy Bell Ville) para llegar a Córdoba. Este camino era de suma importancia porque acortaba el tiempo de viaje según sus relatos: “…El camino medido en línea recta por los ingenieros Saint Remy y Ladrier, daba 72 leguas [374 Km], desde la barraca del Progreso (Rosario) hasta Córdoba, midiendo el antiguo camino por donde viajaban las mensajerías de Firtal y Ruiseñor, por cuenta del Estado 103 leguas [535 Km]. Una vez concluido el camino llevé familias honradas y buenas para ocupar las casas que había construido en su trayecto…”  (y en relación al “Camino Real” que mencionamos más arriba, el ahorro de tiempo era aún mayor).

Cerca de varias de sus postas se fundaron localidades como Las Parejas, Tortugas, Espinillos (Marcos Juárez),  entre otras.

Por él circulaban todo tipo de vehículos de la época como sulkys, volantas, carretas, carros, diligencias, pero especialmente los modernos carros tirados por mulas (con 4 ruedas y elásticos para un andar más suave) y las diligencias similares a las del lejano oeste norteamericano, ambos traídos específicamente para su empresa por Timoteo Gordillo desde Estados Unidos; también lo hacían personas de a caballo, tropas de mulas, arreos de ganado vacuno y caballar, como podemos apreciar en la publicidades aparecidas en diarios de la ciudad de Rosario de esos años, y muy especialmente las empresas de mensajería, que cumplían con la misión que en nuestros días desempeñan las distintas empresas de correos.

Su trazado, a partir de la localidad de Carcarañá, donde se cruzaba el río del mismo nombre mediante una barcaza en el Paso de la Armonía, se desarrollaba  aproximadamente de 5 a 7 Kms al norte de Cañada de Gómez y Armstrong, acercándose a unos 3 ó 4 Km de Tortugas, para cruzar el Arroyo de las Tortugas a través de un puente construido exprofeso, en el antiguo Paso de las Pencas,  cerca de donde el arroyo hace un codo de 90 grados hacia el oeste (en ese lugar actualmente se le unen los canales que vienen del norte), inclinándose con una leve dirección sudoeste, para pasar a menos de 1 Km al norte de la localidad de General Roca, muy cerca de la autopista, y continuando en ese sentido hasta unos 6,3 Km al oeste de dicha localidad, cruzando por donde años después pasarían las vías del F.C.C.A. hasta ubicarse a unos 2  Km al sur de Marcos Juárez, para luego tomar nuevamente rumbo noroeste hasta ubicarse al norte, muy cerca de Leones, San Marcos, Monte Leña y Bell Ville. Las postas de ese tramo eran las siguientes: Posta de las Totoras al noreste de Cañada de Gomez, Posta Cañada Pareja al noreste de Armstrong, Posta de Juárez (llamada también 3 de febrero) al norte de Tortugas, Posta Espinillos al sur de Marcos Juárez, Posta Los Leones al norte de Leones, Posta Los Dos Árboles, al noroeste de San Marcos y Posta Casares al norte de Bell Ville. Aquí es importante aclarar que a algunas de las postas se las conocían también con otros nombres; igualmente es bueno recordar que el Ferrocarril Central Argentino (F.C.C.A.) y las localidades de Armstrong, Tortugas, General Roca, Marcos Juárez, San Marcos y Monte Leña, cuando se habilitó el camino, aún no existían, ya que las mismas fueron fundadas como  consecuencia del tendido ferroviario.

Enormes fueron los inconvenientes que tuvo Timoteo Gordillo por los permanentes robos ocasionados por malvivientes que huyendo de la justicia vivían por esta zona, asaltando a todo viajero que se aventurara sólo por estas tierras; para controlar estos actos, el mismo solicitó al Gobierno de Santa Fe armas y la designación de un celador o encargado y 6 ayudantes, los que eran pagados de su bolsillo, ya que las pérdidas producidas eran enormes; valga también como prueba de lo dicho, el siguiente hecho asentado en los Registros de la Parroquia de Bell Ville (Por esos tiempos todo el Departamento Unión de la Prov. de Córdoba dependía del Curato de San Gerónimo), que nos muestra que en el año 1875 todavía se cometían asesinatos en la zona, según se detallan en el Acta de Defunción que textualmente trascribimos a continuación:

“En el Cementerio de las Tortugas á diez y siete de Agosto de 1875 fueron sepultados dos cuerpos de hombres que se habían encontrado asesinados; por la papeleta de enrolamiento que a uno de ellos se le ha encontrado, se deduce, que se llama Antonio Palacios de la Provincia de San Luis, ignorándose el nombre y procedencia del otro: conste. Rubén Márquez.”

Rubén Márquez era en ese tiempo el párroco de San Gerónimo (Bell Ville) y periódicamente visitaba la Colonia Tortugas para celebrar bautismos y casamientos; lo mismo hicieron los párrocos que le siguieron.
También, cuando en 1870 se fundó la Colonia Tortugas, en más de una denuncia realizada por los colonos sobre ataques de indios, no fueron éstos los responsables, sino esos malhechores que eran confundidos por los damnificados.

Lamentablemente para Gordillo, el camino fue utilizado durante muy poco tiempo: desde los primeros meses de 1860 hasta mediados de la década de 1870, ya que el paso arrollador del progreso hizo que pasara al olvido: la instalación del Ferrocarril Central Argentino le restó trascendencia, debido a que eran trazados paralelos, muy cercano uno del otro, y la competencia entre carruajes de tracción a sangre y el tren dejaba  pocas opciones de elección.