La leyenda del Fraile.

Bell Ville Córdoba

por César Cabanillas.

Cuando aún el lugar donde hoy se sitúa la ciudad de Bell Ville, no había sido habitado por una población estable, éste era conocido por los viajeros que pasaban por allí como el paraje de Fraile Muerto.

Sobre el origen de este nombre existen varias leyendas. De las cuales ninguna, todavía, fue identificada como la verdadera. La primera argumenta que durante la expedición militar del capitán Don Tristán de Tejada, a fines del siglo XVI o principios del XVII, contra los nativos de esta zona, falleció en el combate con éstos su capellán. La segunda indica, que el desconocido sacerdote misionero, en su intento por catequizar y bautizar a las poblaciones originarias de nuestra región, pereció a manos de éstos. La tercera, refiere a que un fraile evangelizador, mientras dormía, fue sorprendido por un puma, el cual se lo comió[1]. La cuarta refiere que el clérigo, murió por una enfermedad.

Cualquiera sea la versión, el trágico destino de un religioso, dio el nombre a este lugar, que hasta mediados del siglo XIX, seria conocido como la Villa de Fraile Muerto.

 

El nacimiento de la estancia.

Fue en el referido paraje, alrededor de 1650, donde Marcela de Mendoza vecina de Córdoba Capital, junto a su esposo, el sargento Lorenso de Lara y Mimenza, oriundo de Santiago de Chile[2], crearon la estancia, que denominaron “De Nuestra Señora de la Limpia Concepción del Frayle Muerto”. Éste fue el núcleo poblacional inicial del sudeste cordobés, el cual devino en la actual ciudad de Bell Ville.

Como se evidencia, no existió fundación, según como lo establecía la estricta reglamentación impartida por la corona española. Por ello es que, La referencia utilizada para contar los años de su existencia, es la fecha en que Lorenso de Lara y Mimenza suscribiera su testamento, el 31 de diciembre de 1676

La estancia de 20.000 hectáreas, tenía dos edificaciones precarias, una era la casa donde vivían sus propietarios, la cual medía 3 metros de ancho por 4 metros de lago. Sus paredes eran de adobe crudo, y su techo estaba construido con paja embarrada. La otra, era una capilla situada al lado de la vivienda mencionada, hecha de los mismos materiales que ésta[1].

Tales edificaciones estaban ubicadas en la manzana que en la actualidad comprende las calles Tucumás, Int. Viquira, Córdoba y Saenz Peña[2].

Este establecimiento era rural, dedicado a la cría de animales, especializado en la producción mular[3].

En el periodo colonial español, Córdoba tenía entre sus principales actividades económicas, la cría de mulas. Emprendimiento este, que requería zonas aptas para su desarrollo. El paraje de Fraile Muerto, contaba con tales condiciones, ésta fue una de las razones por la que se supone que Marcela de Mendoza y Lorenso de Lara y Mimenza, eligieron radicarse aquí. El lugar contaba con pastizales naturales, agua superficial del Río Tercero (hoy Río Ctalamochita), que además con sus curvas y contra curvas (meandros), formaba rinconadas que se convertían en corrales naturales, aptos para el encerramiento del ganado. Cabe destacar, que en esta época aún no se había inventado el alambrado que se suele usar para esta actividad, por ello se recurría a lugares con estas características geográficas.  

Además, la estancia “De nuestra Señora de la Limpia Concepción del Fraile Muerto” se situaba, a la vera del Camino Real , el cual conectaba el puerto de Buenos Aires con el Alto Perú, la vía de comunicación más importante del Virreinato, lo que facilitaba las comunicaciones y la comercialización de cualquier producto. El trazado de esta importante ruta, está comprendido en la actualidad dentro del ejido urbano de Bell Ville, por las calles Córdoba y Vélez Sarsfield.

 

 

 

Llega el tren

El 1 de septiembre de 1866, en los albores de la urbanización de San Jerónimo, hoy Bell Ville, llega desde la ciudad de Rosario el primer tren de pasajeros a la estación de la Villa. Ésta, es inaugurada oficialmente a principios del año 1870, por el Presidente de la Nación de ese momento, Domingo Faustino Sarmiento, quien también en esa ocasión inauguró el puente que hoy lleva su nombre.

De esta manera nuestra estación de ferrocarril se convirtió en el año 1866, en la primera de la provincia de Córdoba, y en el primer tramo interprovincial de Argentina, ya que conectaba, la Ciudad de Rosario con la Villa de San Gerónimo (hoy Bell Ville) y sería una de las más importantes de la región por muchos años.

La sencilla construcción de la estación, típicamente inglesa, aún se conserva.

La vía férrea impulsó el crecimiento  económico y demográfico de toda la zona, gracias a que el tren, hacía el transporte de mercancías y personas mucho más barato que el que se utilizó hasta ese momento, el transporte con tracción a sangre.

También éste era paseo obligado de la población que se reunía en el andén a contemplar la llegada del tren.


Centro Municipal de Estudios Históricos de Bell Ville.

[1] Ing. Agustín J. Villarroel, 1976, p. 44 y p. 45, Córdoba y Bell Ville en la historia de la patria.

[2] Prof. Noemí E. M. de Bondone, Porf. Otilia Farias, 1994, p.57, Los Comienzos…

[1] Ing. Agustín Villarroel, 1976, p. 58, Córdoba y Bell Ville en la historia de la patria.

[2] Prof. Noemí E. M. de Bondone, Porf. Otilia Farias, 1994, p.85, Los Comienzos…

[3] Ing. Agustín Villarroel, 1976, p. 48, Córdoba y Bell Ville en la historia de la patria.