Breve reseña histórica de la localidad de Monte Leña

Córdoba Monte Leña

por Marcos Callieri

 

Monte Leña es una localidad ubicada en el Departamento Unión al sudoeste de la provincia de Córdoba.

Está situada en el km 490 de la ruta nacional N° 9 y a 15 km de la ciudad de Bell Ville, ciudad cabecera de la mencionada Pedanía.

Los primeros registros historiográficos de Monte Leña se rescatan de las crónicas expedicionarias de los españoles por nuestras tierras.  Luego de la conquista de América y durante la colonización de esas tierras, los españoles además de explorar el continente americano también fueron fundando ciudades e implantando su organización política y administrativa. En Argentina, las expediciones españolas recibieron el nombre de “corrientes fundadores” que entraban desde del este, por el río de la Plata; del oeste, por Chile y la del norte que bajaba desde el virreinato del Perú.  Monte Leña no fue la excepción. Esas tierras habitadas por los litines, fueron atravesadas por los españoles en 1527, fruto de una expedición dirigida por el realista Francisco César, quien habría navegado por el río Paraná e ingresado al río Carcarañá, que recibe luego el nombre de Ctalamochita o río tercero, que desemboca en el Paraná. Esa expedición tenía como objetivo llegar a la cadena montañosa de las sierras chicas de la provincia de Córdoba.

Los registros que quedaros de la exploración realizada por Francisco César, describen a toda la zona donde hoy se halla Monte Leña como una tierra gobernada por una gran variedad de árboles, principalmente el algarrobo y habitada por los litines, pobladores originarios de esas tierras y que serían con posteridad aniquilados paulatinamente, primero por los ejércitos realistas y posteriormente en 1817 durante el sitio Frayle Muerto dirigido por el general Juan Bautista Bustos.

Esas tierras pasarían a manos privadas y bautizadas con el nombre “ESTANCIA MONTE DE LA LEÑA” debido a que, en el terreno, el monte, principalmente de algarrobo se mantenía intacto. Manuel Quinteros, Fructuoso Taborda y el comandante Víctor Juárez fueron los primeros dueños de las estancias.  Con el desarrollo del ferrocarril, todos ellos acordaron ceder las tierras en el año 1866, respetando el contrato firmado por el gobierno central y la concesionaria británica “Argentine Land and Investyment Company Limited encargada de vender esas tierras a colonos ingleses quienes se ocuparían de fundar colonias, entre ellas la colonia Monte Leña, erigida en el año 1893.

En la mayoría de los casos los colonos ingleses conservaron los nombres de las estancias que ellos compraban. En el caso de Monte de la Leña, los ingleses al pronunciar el nombre tenían dificultades para pronunciar el nombre completo, debido a la preposición “de”. Por lo tanto, cuando pronunciaban el nombre de la estancia o hacían referencia a ella, suprimían la preposición “de” quedando instaurado el nombre que hasta el día de hoy conserva la localidad que emergió de esas tierras, es decir, Monte Leña.

La concesionaria inglesa además de vender las tierras adquiridas a sus correligionarios también fue la encargada de delimitar un perímetro dentro esas tierras con la finalidad de construir una estación ferroviaria y también para que pudieran instalarse sobre esa parcela los pobladores, sobre todo inmigrantes, que trabajarían en los campos.  Sin embargo, la estación de tren no fue construida por iniciativa de la empresa subsidiaria, debido principalmente a que ya existía una terminal en Frayle Muerto (Bell Ville) y se estaba construyendo otra en San Marcos Sud, por lo tanto, la distancia entre esas dos estaciones era acotada y aptas para abastecer de agua y carbón a las locomotoras.  La parada del ferrocarril que se construyó en Monte Leña fue demandada por los colonos ingleses de la zona que necesitaban sacar con agilidad las materias primas que se producían, principalmente leña y carbón y por ello era necesaria la construcción de una terminal ferroviaria en Monte Leña. Fue Luis de Chapearouge quien demandaba la construcción de la estación que comenzaría a construirse en 1895. La autorización para la construcción de la estación del ferrocarril fue decretada por el entonces presidente Luis Sáenz Peña, atribuyéndosele a él la fundación de la localidad de Monte Leña.

Finalizada la construcción de la estación ferroviaria, era necesario delimitar el terreno donde empezaría a crecer el pueblo y a partir del año 1886 se comenzaron a vender los lotes para la construcción de viviendas. La encargada de vender las parcelas de tierra era la COMPAÑÍA ARGENTINA DE TIERRAS E INVERSIONES, empresa que formaba parte de la firma encargada de la construcción de las líneas férreas  y cuyas oficinas se hallaban en Londres. Esta compañía estaba dirigida por el contador Augusto Tolke, quien desde la “casa del Águila”, inmueble edificado junto al río, dirigía todas las operaciones inmobiliarias de la empresa en los pueblos que eran atravesados por la línea férrea Rosario-Córdoba.

El trazado definido para Monte Leña consiste en un damero o cuadrícula dividido en dos secciones de diez cuadras de largo por diez de ancho y cruzado de este a oeste por las vías del tren en su parte central. Las manzanas tienen una extensión de ciento diez metros en su costado este-oeste y ciento veinte metros del lado norte-sur. A su vez, cada manzana se encuentra dividida por un callejón de diez metros de anchos, cuya finalidad radicaba en agilizar el tránsito de carros, caballos y coches y además al partirse cada manzana por la mitad las subdivisiones de los terrenos quedaron definidas  en 18,50 metros de ancho y 55 de largo. También el plano de la localidad incluye dos plazas, una principal ubicada al norte de la estación ferroviaria y otra al sur.  Asimismo, la iglesia está edificada al norte de las vías férrea y mirando hacia la estación de tren.

La primera vivienda privada edificada en el ejido urbano fue la de Antonio Rosso quien primero construyó su casa de familia donde vivió con sus cinco hijos y luego erigió los salones de la Casa de Ramos Generales, edificio demolido posteriormente por sus nuevos propietarios y que también fue sede de la Cooperativa de Tamberos Unidos durante algunos años.

Por otro lado, el abanico económico que se desplegó con la parada ferroviaria en Monte Leña permitió el desarrollo y explotación de la agricultura y la ganadería destacándose por esos años la producción de trigo, semillas de hinojo, aumento exponencial de ganado bovino, entre otras. Sin embargo, durante muchos años, Monte Leña fue una gran productora de carbón vegetal.   Por eso, en algunas estancias de la zona y también en la zona urbana, estaban distribuidos los hornos de leña donde se hacía el carbón. Además, en Monte Leña se fabricaba junto al carbón, durmientes para la construcción de las vías férreas y adoquines de madera que se utilizaban en  la construcción de viviendas. Pero, la producción intensiva del carbón vegetal y la tala indiscriminada de árboles para trabajar la madera redujo casi a la nada los montes que antes cubrían toda la zona.

Todas estas actividades fueron demandando en muy poco tiempo una mano de obra que iba en aumento, y sumado a que Monte Leña contaba con una estación ferroviaria, permitieron el arribo de inmigrantes que venían a cubrir las distintas ofertas laborales. De esta manera, el pueblo comenzó a cobrar forma y poco a poco las necesidades y reclamos de los vecinos se fueron materializando, como la escuela primaria Domingo Faustino Sarmiento, que abrió sus puertas como Escuela Oficial en 1905 y oficializada en 1907, siendo su primera maestra, doña Petrona Oliva, de la vecina ciudad de Bell Ville. Además fue necesaria la construcción  de escuelas rurales tales como la escuela Joaquín Víctor González, Martín Malharro y Santiago Derqui con el fin de cubrir las necesidades de los niños que vivían en la zona rural.

De esta manera, Monte Leña comienza a inscribir su historia, conformándose primero como un centro productivo destinado a cubrir las necesidades de leña y carbón y constituyéndose a partir de 1895, año de fundación de la estación ferroviaria,  como una localidad que se poco a poco iría poblándose y cubriendo las necesidades primarias de los nuevos habitantes de estas tierras. Finalmente Monte Leña tendría su sede administrativa a partir de 1971, año en que fue fundada la municipalidad.

 

Escudo de Monte Leña

El escudo con el que se identifica Monte Leña, está inspirado de los tradicionales escudos españoles y su significado es el siguiente: El corazón, ubicado en el centro del escudo, representa al Sagrado Corazón de Jesús, Santo patrono de la localidad. Detrás del corazón, se observa un fondo azul, que simboliza la dulzura, la inocencia y la piedad de sus parroquianos. El puente que atraviesa el escudo de lado a lado, representa al primer monumento que se construyó una vez fundado el pueblo y simboliza el desarrollo. El campo verde representa la esperanza, la amistad y la quietud y el río que lo cruza es el Ctalamochita o tercero. Por otro lado, los árboles que se encuentran  sobre un campo de gules rojo simbolizan la fortaleza, el valor y la fidelidad de los árboles, algarrobos en este caso, de permanecer de pie en el paisaje dando al hombre lo mejor de su monte. Por último, el sol naciente, significa el nacimiento de un nuevo pueblo.

 

Bibliografía:

-Penna, Mario Nelson. “Monte Leña Para la Historia”.

-Villarroel, Agustín.  “Córdoba y Bell Ville en la historia de la patria”. Editado por la Universidad Nacional de Córdoba, 1976.